
Una de las prácticas esenciales dentro del tantra japonés es el Homa, un ritual en el que se enciende un fuego consagrado para realizar ofrendas a una deidad del Dharmakaya, ya sea en beneficio de una persona en particular o de todos los seres vivos por igual. El fuego consagrado se considera un poderoso elemento de purificación en el plano espiritual.
En la escuela Shingon, la deidad central invocada en este ritual suele ser Fudo Myoo (不动明王), quien con su apariencia airada protege y destruye las energías negativas, ofreciendo fuerza y claridad a los practicantes.
Peticiones personales en el Homa
Durante el ritual también se pueden realizar peticiones personales. Estas se escriben en tablillas de madera selladas con la sílaba semilla de Acalanatha y luego se arrojan al fuego junto con las ofrendas. Las solicitudes más comunes buscan promover la salud, superar desafíos futuros o abrir el camino hacia el éxito en alguna actividad o proyecto beneficioso.
La experiencia espiritual del Homa
Aunque las fotografías permiten apreciar algunos detalles del ritual, ninguna imagen puede sustituir el trance meditativo compartido con el canto de mantras y dharanis por parte de los monjes. Quienes participan en la ceremonia suelen percibir al final una bendición especial que se manifiesta en forma de armonía y unidad.
