equilibrio y armonía
Aunque austera, esta cocina es sorprendentemente rica en sabores y estética. Al igual que el kaiseki, busca la armonía entre gusto, textura y presentación. Cada comida se equilibra según la teoría de los cinco elementos (fuego, tierra, agua, madera y metal) y se sirve en cuencos redondos que evocan la representación cósmica del mundo.
Los principios que guían cada plato son:
Cinco colores: blanco, verde, amarillo, negro y rojo.
Cinco sabores: dulce, ácido, salado, amargo y umami.
Cinco métodos de preparación: crudo, hervido, guisado, asado y al vapor.
Cinco energías: cada fruta, legumbre o verdura aporta una fuerza distinta según la tradición budista.